Un mal día

La violencia era todavía más repulsiva cuando comprobé que la chica, después de la agresión, salía componiéndose el vestido tras los pasos de aquel.

Una de los nuestros

Sé que es obvio, pero es hora de que todos los hombres nos pongamos a la altura de los tiempos. Exactamente a esa altura que está casi al doble de la que señalan nuestros testículos. Lo contrario es estar en el submundo de esos cánticos machistas que se oyeron en la grada sur del estadio…