La ventana de los desheredados

Lo diré sin rodeos: Gregor Samsa frente a la ventana, del leonés Francisco Álvarez Velasco es un libro notable que en algunos poemas se asoma a una emoción sobresaliente, algo de lo que carece buena parte de la poesía actual, cuyos textos suelen albergar un exceso de utillaje técnico, otros de sobrevalorada sentimentalidad y, aún otros, faltos de equilibrio en lo uno y en lo otro, ajenos al conocimiento de la realidad y a la realidad de los lectores, dicho sea sin ánimo de polemizar. Gregor Samsa frente a la ventana contiene poemas de factura exacta y tierna, de hermosa composición rítmica y con una temática que aborda y elabora una arriesgada idealización —un canto y un grito—, de los que sufren, de los desheredados, de los más indefensos.

» Este libro exuda la claridad de las influencias, la transparencia de los homenajes, la levedad de la tradición y un riesgo sostenido

Para ello, el autor se sirve de ese arsenal que es la memoria del sujeto poético y, por supuesto, de las aprendidas y reflexionadas lecturas que Francisco Álvarez Velasco ha realizado a lo largo de casi cuatro décadas de quehacer poético. Pululan  por sus versos campesinas como Venus, niñas mendicantes o explosiones vitales que descubren los territorios de la crueldad, el miedo, la piedad y la muerte. Aparece la reiteración de la Historia (La Mancha y Nueva Orleans), sin necesidad de acudir una y otra vez al gastado comodín de la morcilla de Ángel González. Y niños, muchos niños, con su limpia crueldad a cuestas, así como la celebración de la naturaleza, los animales y la aceptación del mundo por parte de ese mendigo bajo el puente cuando recuerda que el mendrugo fue harina en el molino. Y no falta el pasar del tiempo, la incertidumbre de los días y el óxido de la vida. Y todo esto sucede regado con los caldos de Vallejo, de Juan Ramón Jiménez, de Lorca, de Rimbaud, Celan o Pavese entre otros, mientras, de fondo, la música de un tango, un blues o una nana nos arrima al alma la luz poderosa de sus palabras antiguas. Y es que debemos advertir al lector que Gregor Samsa frente a la ventana es un libro de hechuras antiguas, de esas que poco a poco veremos ir desapareciendo.
Con todo —y con todo es la claridad de las influencias, la transparencia de los homenajes, la levedad de la tradición que convoca y el riesgo sostenido—, no sé si toda esta ternura, esta delicadeza para con los desfavorecidos, que no es sino un hachazo en el núcleo del pensamiento política y poéticamente débil, tiene en cuenta que la condición de los desesperados es que no suelen ser conscientes de su desesperación. Pero alguien tenía que escribirlo. Y, además, le han concedido el XXXI Premio Jaén de Poesía. Enhorabuena.

PIEL DE VACA

Por las tiendas de pieles donde suena un cuerno de vaca herida.
Federico García Lorca

clavada en el desván y con puñados
de sal gorda y serrín.
Francisco Álvarez Velasco

Ahora, cornales
para el yugo que empareja dos lentos
bueyes rubios,
sobeo
para el arado con que vas abriendo
el oscuro tempero de la tierra.

Cinturón, ahora,
para los pantalones de tu costumbre;
monedero que abres
para comprar el pan;
cuero para las sandalias de agosto
o funda de pistola.

Fue una mañana de diciembre
y de mugidos.
Le tapamos los ojos con un saco
y la muerte traía entre la niebla
un pico contra su cerviz.

Ahora, estuche de violín
donde están sonando los pájaros
alegres de Vivaldi en primavera.

 

GREGOR SAMSA FRENTE A LA VENTANA

Solamente dos gotas
purísimas de aceite,
o bien dos solas lágrimas.

Contra el mundo y la luz
y todas sus certezas,
las puertas me han clavado,
me han tapiado los aires.

Sin aves por el cielo,
la luz fría se astilla
en la mañana
y no se va la noche.

¡Ay si tuviera ahora
solamente dos gotas
de aceite puro
para estas dos bisagras oxidadas,
para que el alba abriera
sus ventanas,
las cancelas de luz
y brisa tibia,
o dos lágrimas solas…!

 
NOVIEMBRE, MMXIII

Si empezaba la noche sin remedio,
¿dónde buscabas, madre,
con manos, ojos, boca
la luz de la mañana?

Y de pronto la tarde
se llamaba jamás
y empezaba noviembre.

De repente, sin ti, era polvo la brisa
soplando por el alma.

Desde entonces,
tan ancho y tan espeso es el silencio
que quisiera poblarlo
de tus voces llamándome hacia el río.

Y vienes por el sueño
con la rica merienda del verano.

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3 pensamientos en “La ventana de los desheredados

  1. Diez de diciembre… Pues no me llegó la comunicación de costumbre, menos mal que te tengo a tiro de piedra en el lateral izquierdo de mi blog. Pudo ser debido a que la semana pasada casi me cargo el sitio web y tuvieron que socorrerme desde USA (aquí, en Spain, no supieron solucionar el problema; aquí, en Spain, con Catalunya o sin ella, sabemos poco, la verdad, menos aún que en USA). En fin, me rescataron y vuelvo a ser el de antes y enredo en un sitio y en otro, como ya te consta. El caso es que hacia el miércoles te llegará un comunicado a propósito de esas cadenas publicitarias que circulan por WP de modo gratuito (y amable). Intuyo que a ti no te gusta jugar a eso, pero ni siquiera tendrás que molestarte en acusar recibo y, hombre, si dos o tres personas leen algo tuyo gracias al nuevo enlace que pondré en compañía de otros catorce…
    Me uno a tu enhorabuena, por supuesto.

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