Restauración

A estas alturas del año, cuando tenemos ante nuestras narices un buen fajo de cosas que no funcionan, a todos nos gustaría disfrutar de una segunda oportunidad. Por eso siempre es bueno tener la posibilidad de revertir una situación, dar dos pasos atrás, tomar impulso y volver a dar un gran paso hacia adelante. Sin ir muy lejos, el otro día cambié el viejo ordenador por uno nuevo y procedí a instalar nuevas aplicaciones que pensé iban a hacerme el oficio más

» siempre es bueno tener la posibilidad de revertir una situación, dar dos pasos atrás, tomar impulso y volver a dar un gran paso hacia adelante

llevadero. Pero me equivoqué, el ordenador se desbocó y me vi en medio de un proceso inextricable. Menos mal que siempre hay un ángel que sabe sacarte del atolladero y que enseguida me habló del Punto de restauración. ¡Ah, que delicia! No tuve más que pulsar en cuatro o cinco ventanas emergentes y el ordenador regresó al punto anterior a la instalación de esas aplicaciones endiabladas. Ahora, con más tino y haciendo caso a quien entiende y a las normas del sentido común voy recomponiendo el panorama. Ya oigo a alguno haciendo paralelismos políticos, pero se equivoca. En política los errores se pagan. Puede que salgan caros o baratos, pero se pagan siempre, con total seguridad. La historia nos regala una lista casi interminable, pero lo más oneroso de estas equivocaciones es que en democracia suelen comportar el desquiciamiento moral de los ciudadanos, el desafecto político y el siniestro social que ello procura, abocándonos a situaciones inmanejables. Pero dejemos estas pajas para otras manos. Lo que ahora importa es el merecido descanso que nos sirva para encontrar ese punto de restauración desde el cual todas las cosas vuelvan a funcionar. Y si además fuéramos capaces de emular eso que la terminología financiera define como Análisis de sensibilidad —no me digan que la economía no es poética—, y aprendiéramos a tomar decisiones vitalmente trascendentes teniendo en cuenta nuestros flujos emocionales y nuestras verdaderas capacidades, seguro que sabríamos calcular mucho mejor las estimaciones y consecuencias sobre las decisiones que vamos a tomar en el futuro. Es mano de santo leer, pasear y contemplar. A ser posible bien acompañados. Salud. Volveremos, a ser posible restaurados, en septiembre.

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6 pensamientos en “Restauración

  1. Pues hasta septiembre, Javier (por cierto, yo estoy en Ribadesella y todo lo sigo viendo confuso; será que los viejos de espíritu ya tenemos la vista muy cansada y mejor haríamos callándonos, lo que yo no haré mientras me concedan la palabra). A disfrutar.

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  2. Por partes,…,
    Ordenador “más vale bueno conocido que,….”
    Restauración,…, como acción o efecto de restaurar,…, espero actuar y efectuar correctamente una restauración fisico-psiquico de lo mio,…, ¡ni de coña!
    Por lo demas,…, un placer leer,…, lo tuyo.
    Hasta mañana.

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