Tiempos

Hace algún tiempo disfruté por casualidad, durante el Bohemia JazzFest, de la actuación de Kenny Garret. Mi mujer y yo empezábamos a clausurar un viaje iniciático, y su música y el eco de aquel último tema, Happy People, alegre como la risa repentina de un niño, nos llevó muy tarde pero ensopados de felicidad por las intrincadas calles de vuelta al apartamento. La tarde desangelada y fría de este pasado domingo volvimos a ver al de Detroit. Esta vez en nuestra ciudad. Y durante algún breve instante de la primera parte del concierto pensé que ya habían pasado siete años desde que mi mujer y yo lo viésemos tocar en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga. Y en estos siete años, pensaba, han pasado tantas cosas… Han pasado las cosechas, los viajes y las ilusiones. Ha pasado —sigue pasando— la crisis, la pobreza y el desamparo. Han pasado los eclipses, las amapolas y los juegos. Han pasado los campeones, las lágrimas y los perdedores. Los enfermos, el dolor y la muerte también han pasado. Ha pasado la familia con sus acuerdos y desacuerdos y han pasado los gobiernos, el miedo, los padres de la patria y hasta los días. Los días azules, los días grises y las noches han pasado y

» El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo.

han pasado las estaciones, los delirios y hasta los cuentos. Todo pasa y a mí, como al Johnny de Julio Cortázar en El perseguidor, cuando va en metro desde la estación de Saint-Michel hasta Odéon, me ocurre que cuento todo esto, pongamos que lo cuento en medio minuto, y sin embargo sé que sólo es un pedacito de todo lo que nos ha pasado, pero ¿cómo se pueden contar siete años en medio minuto? Bueno, ya sé que esto nos sucede a casi todos, pero el caso —como dice Yasunari Kawabata en su delicada y contundente novela Lo bello y lo triste— es que «el tiempo pasó. Pero el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un río, hay una corriente central rápida en algunos tramos y lenta, hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos, pero el tiempo humano difiere con cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo».

» ¡Cuánto tiempo derrotado antes de tiempo! ¡Qué azar tan inapropiado! «Are you happy people?» Preguntaba una y otra vez Kenny Garret al público.

Y lo último que ha pasado ha sido un avión que ha dejado 150 almas flotando sobre Los Alpes. ¡Cuánto tiempo derrotado antes de tiempo! ¡Qué azar tan inapropiado! «Are you happy people?» Preguntaba una y otra vez Kenny Garret al público, ya al final del concierto. Y aplaudíamos y gritábamos «Sí, yes, sí», porque queríamos que siguiera y porque la gente feliz hace ruido, agarrándonos a las riendas del placer y la vida. Al cabo, como escribiera Jorge Manrique «Partimos cuando nascemos, /andamos mientra vivimos, / e llegamos /al tiempo que feneçemos; / assí que cuando morimos, /   descansamos». Sí, es cierto, pero a veces no hay consuelo.

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