Lo irreparable

Por la tarde entré en una librería con la intención de dejarme unos euros a cambio de unas novelas a las que ya había echado el ojo. Con todo, siempre me paso por la cada vez más exigua sección de poesía, por si acaso encuentro algo de mi interés —qué le vamos a hacer, a mi edad y aún tengo estos vicios, yo soy así—. Esta vez no me sedujo nada, pero en el momento que abandonaba el anaquel mis ojos repararon en un librito que lucía sobre la mesa de novedades con un marbete que anunciaba su éxito poético, sus ventas, su segunda o tercera edición, no sé bien. ¡Es tan extraño encontrarse una cosa así en la era de la tecnología! El libro se titula La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, de Marwan. Hojeándolo, me encontré de repente con una cita conocida, luminosa, de esas que suelen acompañarte toda una vida igual que un tatuaje: En el amor no existe / lo verdadero sin lo irreparable. Los versos son el remate de Félix Grande a su poema Elogio de lo irreparable, perteneciente a Las Rubáiyátas de Horacio Martín. Mi satisfacción duró exactamente el tiempo que tardé en ver a quién se atribuían esos versos: Mario Cuenca Sandoval. Desconozco la obra de este autor como desconozco, claro está, si el error se debe al desconocimiento del autor del libro, al típico gazapo del entusiasmo o, sencillamente, a ese gusto nefando de la democratización literaria que es la apropiación indebida. Sea como fuere, lo importante no es cometer un error, todos lo cometemos, sino subsanarlo. No hacerlo es amar el error y abrazar la falsedad. Al menos eso es lo que aprendí de mis mayores. Aunque, quién sabe, tal vez esto ya no se lleve y la propiedad de aquel «olor de las almendras amargas» del colombiano o el lugar de La Mancha cervantino hayan caducado y ahora estén libres para que cada quien vuelva a firmarlo. Ya ni siquiera lo escrito permanece. ¡Qué horror!, la biblioteca borgiana convertida en una orgía desenfrenada donde todos quieren ser autores de todo. Ándese atento: a este paso cualquier día le preguntan si es usted el nuevo autor de ese polvo serán, más polvo enamorado. En fin, permítanme, para quitarles el mal sabor de boca que sin duda les habré dejado, mostrarles estos versos impagables del ínclito poeta catalán Artur Mas: Visc sense viure en mi, / i tan alta vida espere, / que moro perquè no moro.

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2 pensamientos en “Lo irreparable

  1. Nos vimos en Candás, en las “Jornadas Mar Adentro” y no olvidaré tus palabras de homenaje a Felix Grande.
    Espero volver a ver de aquí a un año.

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    • Muchas gracias, Carmen. Fue un honor y un placer estar y compartir con tantos amigos y compañeros. Félix y su poesía se lo merecían, ¿no crees?

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