Suárez

Conoció el mal de la sociedad y supo aplicarse en la resolución de sus problemas como un cirujano metódico ajeno al desaliento, o igual que un general en la batalla arrostrando la mejor estrategia frente el enemigo. Y conoció la enfermedad familiar y personal pero no hubo ni general ni cirujano que se aplicara ante tanta derrota. Fue un político adelantado a su tiempo —también para lo peor—, capaz de no explicar y de incumplir hasta su propio programa porque ya debía saber él, me supongo, que un programa es un desiderátum pasajero, esos caprichos de burbujas y neón ideados para ilusionar la ingenuidad de la ciudadanía. Hubo mucho más, esas materias pendientes que el tiempo y la Historia irá colocando en su debido lugar, pero lo que importa es que Suárez dio a la política esa sustancia con la que se forjan las grandes historias: visibilidad, rapidez, generosidad, traición y fracaso. Con estas alforjas coordinó el viaje de todos a la democracia y el suyo a su personal tragedia política. Y en estas marchas supo interpretar su tiempo tanto y tan a fondo como Aznar o Zapatero malinterpretaron los suyos. Por eso Suárez fue un político a cuyos flancos encontró la escolta de algunos otros grandes, mientras que a aquéllos, advenedizos de cartón piedra, nadie puede ya ni verlos. Si alguien, salvando las distancias, supiera de un puñado de políticos similares a él, a la altura de las circunstancias, le ruego información.

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2 pensamientos en “Suárez

  1. La despedida ha sido sonada. Le confieso que a mi Suárez ni fu ni fa.
    El País le dedicó un suplemento de más de treinta páginas, y además un sin vivir de artículos y editoriales. La lectura era obligada por ser este periódico de una moderación modélica, y parte imprescindible de la transición.
    Como es lógico, el de Mariano Rajoy no lo leí; el de González lo leí dos veces, para que resultase más generoso; Aznar ha leído mucho a Kissinger, el suyo creo que requiere una lectura parcial y expresiva. Y diré sin temor, que de todos los expresidentes los más interesantes han sido el suyo, querido Lasheras, y el de Zapatero que, como todo en él, es digno, elegante y muy educado (socialista).
    Habrá muchos en tantos lados, a mi me han gustado los de Joan B. Culla i Clarà y de Juan Luis Cebrián.

    http://politica.elpais.com/politica/2014/03/23/actualidad/1395606141_954449.html

    http://politica.elpais.com/politica/2014/03/21/actualidad/1395431060_191115.html

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    • Estimado García Villa:
      está usted tan bien informado que comienzo a considerar muy seriamente la posibilidad de hacerle un hueco mensual en esta humilde ventana para que nos siga ilustrando con sus querencias, fobias y reflexiones. Por otro lado, aunque casi todos los artículos estaban casi ya escritos, todavía a algunos les pilló con el pie cambiado. De ahí algunas majaderías. Al fin, nada va a cambiar por invocarle: los grandes edificios no suelen caer por el tiempo transcurrido, sino por las armas bien afiladas del enemigo. Verbigracia: Cataluña en cuanto pueda. ¿Podrá algún día? Ganas de unos cuantos, al parecer, no les falta. Salud, amigo mío.

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