Trabajo

Como un fogonazo rutilante o un estruendo escatológico, pero con una indecible certeza, el escritor necesitaba acabar de una vez aquellas páginas que durante años le habían bailado por los salones alucinados de su mente. Sabía que en algún momento sucedería, que se tumbaría o desfallecería sobre la mesa o el sillón, que estaba a punto de ocurrir ese instante en que el último párrafo, la última palabra o la penúltima corrección asomaran en un esfuerzo ímprobo por la vagina de su imaginación. Pero no necesitaba ese momento para lograr un enconado éxito, luego un silencio y más tarde la nada de siempre. No. No era eso. Lo necesitaba tan sólo para retomar la vida normal. Entonces lo supo. Escribió la palabra «Fin» y comenzó a escribir la siguiente. Eso es todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s