Públicos privados

Es muy difícil, por no decir imposible, escribir a dos manos en un país anclado en una corrupción social, económica y democrática ya insoportables y sometido constantemente al herraje de las servidumbres cotidianas que genera. Golfos y ladrones manejando a sus anchas en bancos, medios de comunicación, grupos empresariales, partidos políticos, toda suerte de personas sin escrúpulos y sin medida moral ni ética ni nada que los pare. Es por eso que hoy escribo estas palabras con tinta negra sobre el papel. La otra mano ya pueden ustedes deducir para qué me está sirviendo. No, no reniego de mi país, pero hay momentos que la vergüenza es tan extensa y el hedor tan asqueroso que el alma de Suecia o de Noruega me parece un territorio más amable; un lugar en la imaginación de mi cerebro para procurarme un exilio virtual hasta que en España la res publica tome una dirección que regenere esta sociedad a través del acceso de los ciudadanos a una democracia participativa continua (mucho más compleja que esta falsa democracia cuatrienal, sin duda), que supere los privilegios de la casta política y judicial y las prerrogativas de los arribistas que por doquier pululan por este país, de esa panda maldita que carcome cualquier oficio y profesión y de los periodistas y escritores lameculos que han hecho dejación de su compromiso con la palabra y se han apuntado a la mentira constante más allá de la vida, poniendo sus argumentos a favor de las trasnochadas ideologías que defienden y de sus cuentas corrientes, por supuesto.

Todo esto, así mentado, posa su peso de plomo sobre los costados de un público privado de un futuro razonable, hinca sus afiladas garras de acero sobre las enjutas carnes de personas preparadas pero frangibles y lastima profundamente las bases de una sociedad que necesita hacer un ejercicio de fe para no contaminarse con la verborrea de una modernidad capitalista que nos narra y nos vende, para anestesiarnos, nuestras propias emociones. Lo consiguieron a finales del Novecientos, haciendo que los ciudadanos hicieran una castrante autoablación de sus sentimientos. Ahora, estirpada el alma, hay un capitalismo salvaje y amoral, de nuevo y viejo cuño, que nos vende, con la complicidad de tantos, una nueva narración para nuestros agujeros emocionales. Así nos van llevando, así caemos uno tras otro en esa inmensidad de la nada que nos proponen.

En este ambiente, invitado con tanta generosidad por la Fundación Aula de las Metáforas, haré una lectura el próximo viernes, 16 de abril, a las 20,00 horas, en la Sala Polivalente de la Biblioteca de Grado. Procuraré estar a la altura y entremeterme por esos lugares públicos y privados donde nadie me ha llamado.

Anuncios

2 pensamientos en “Públicos privados

  1. Es una pena que nuestra sociedad se caracterice por su ignorancia y nos riamos ya no de nosotros mismos, si no de nuestro futuro.

    Me ha gustado mucho tu blog y volveré pronto para leerlo mas fondo.

    Un saludo Javier.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s