Bragas con versos

Foto tomada en El Fontán. Desconozco el autor.

La semana pasada un amigo me envió la ya muy comentada fotografía que ustedes pueden ver a la izquierda. En un primer momento, sólo expresé una sonrisa bobalicona y descreída con la que pasé a ver el siguiente correo. Sin embargo, confieso que una libidinosa curiosidad hizo que volviera.

Obsérvenla de nuevo. Vénganse conmigo. Se trata de un tenderete sobre el que se muestra el género desparramado, prendas íntimas tirando a horteruelas, y sobre ellas un cartel que reza: “POR LA COMPRA DE 3 BRAGAS REGALAMOS UN LIBRO”. Mm, qué maravilla, pensé. Y también pensé en la cara de satisfacción de la compradora. Ya saben, a caballo regalado no le mires el diente, y luego me la imaginé en su sofá, calentita y arrebujada bajo la luz violácea del invierno con su estrenada lencería entre las piernas, como una odalisca golosa y deseada de Fortuny, y entre las manos aquel reciente e inesperado regalo. Pero ¿qué estaría leyendo?

El caso es que, como en asuntos informáticos soy un analfabeto funcional, tuve que llamar a mi mujer, una JASP avezada en la jungla bit, para que me hiciera el favor de ampliar la imagen. Por supuesto, pasé por la humillación de su mirada: sus ojos altivos y suficientes, riéndose y compadeciéndose de mis bajas pasiones adolescentes, como si estuviera diciéndome: “chico malo, así que en estas bobadas pierdes el tiempo”. En fin. Mi JASP me ayudó a salir de dudas. Logró ampliar la imagen hasta que lenta y mágicamente fueron apareciendo todas las letras de la portada del libro de la izquierda de la fotografía, como si se tratase de una carta escrita con tinta invisible.

Portada de Elegía en Astaroth

De repente, el título se hizo legible: Elegía en Astaroth. Luego el autor, Ángel García López, poeta. Y un poco más cerca, ¡voilà!, editorial Oriens. Señoras y señores, tengo el gusto de presentarles a todo un Premio Nacional de Literatura en 1973 por la obra ya mencionada y Premio Adonais en 1969 por A flor de piel, entre otros premios. Autor con más de 20 libros a la espalda y anotado, reseñado y estudiado en no sé cuántas antologías. Gaditano de Ronda nacido en 1935, profesor de lengua y literatura y técnico superior de servicios bibliográficos… ¡Ah, el tiempo! Qué criatura tan voraz…

Pero vamos a lo que importa. Viendo la fotografía uno no sabe bien si hacerse la idea de que el vendedor es un señor muy culto y refinado de Almería con pretensiones nobles y altruistas o quizás un comerciante ambulante, cachondo y fullero, que se baja a sus clientas a la sombra de su ruló igual que un trovador muy indie a doncellas postmodernas en conciertos de tres chavos.

Y es que el asunto de las bragas y los versos da para mucho. O si no piensen (y lean) en Lord Byron, imaginen (y lean) a Giacomo Casanova, al bruto (a veces brutal de bueno) del Marqués o bien, y sin ir tan lejos, a buena parte de autores españoles. Quien más quien menos tiene entre sus páginas escenas que procurarían un buen relajo para incrédulos o ciegas sin lazarillos. La literatura (el arte) y el mundo erótico (y sexual) siempre se han mirado bien de frente y cuando no, se han seguido a horcajadas la una sobre el otro o el otro sobre la una. Tanto monta.

Ángel García López entre Paco Umbral y Pepe Hierro. Foto: Cervantes Virtual

En fin, yo sólo espero que editores, poetas y libreros no se estén equivocando demasiado en sus mercadotecnias. Pero, por si acaso, para el próximo Día del Libro recomiendo a todo el mundo que regalen junto con el mencionado una prenda íntima. No sólo estará mostrando a su amante su amor por la cultura, sino también su cultura del amor. Ya me lo dijo una vez un amigo esplendente de poesía y memorioso de sonetos: les lees un poema y verso a verso se van quedando casi en bragas. Algunas incluso en pelota picada ya con la primera estrofa. A mí, la verdad, este amigo siempre me pareció un antiguo, pero quién sabe. Todo sea por la industria textil y editorial de este país.

Y última. Consuélense los que no venden libros. A lo mejor su suerte consiste en que sus títulos sean regalados por los mercados de media España y en que cientos de mujeres los lean mientras recuerdan el placer prohibido de la aventura de una mañana con un vendedor en cualquier jergón del mundo . ¡Qué suerte y qué gracia más hermosa, que los versos vayan meneándose junto a un par de bragas dentro de la misma bolsa!

Con la venia, me voy a comprar un trio y que me regalen un libro o al revés, ya veremos. Y mientras tanto aquí les dejo con una declaración de Ángel García López. Que la disfruten.

«No ser hermético ni, menos, transparente. Creer —sólo lo justo— que el poeta cuanto más oscuro más llega a lo divino. Guarda siempre el secreto bajo un tul ligerísimo. Déjalo que ilumine y cueste su captura. Que jamás de una vez la manzana sea mordida».
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5 pensamientos en “Bragas con versos

  1. Maravillosa la ocurrencia. A eso se le llama popularizar la cultura. ¿Os imáginais el mercadillo de los viernes, en los puestos y tenderetes de lencería, el feriante a voz en grito?….”Por tres bragas un Alejo Carpentier, tres tanguitas y un Machado sin cargo, edición en tapa dura,.. señora.. señora…no se me vaya que se me pierde..un Paul Verlaine por tres braguitas estampadas…que me los quitan de las manos oiga….y por la braguita calada..poemario completo de Bukowski…Una promoción de vicio”.

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  2. Pingback: saldados en buena compañía « jabola y su cuaderno, el blog del bolo o el boloblog sideral

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