67.000 (y 2).

Decía Eugenio D’Ors que Todo lo que no es tradición, es plagio. Por su parte Patricia Esquivias ha titulado su última exposición, en el Reina Sofía, Todo lo que no es ración, es agio. Y yo, con el permiso de todos ustedes, afirmo que Todo lo que no es adición, es pago. Sin duda, la mejor frase es la del escritor y falangista barcelonés y como hay quien sigue contumaz mantengo que los responsables de dirigir la administración en este país huelen a podrido.

Bla, bla, blaDurante la semana pasada, y a cuenta del artículo anterior , me han escrito lectores y amigos para decirme que adónde voy con esas pajas y esos mimbres, que ya se sabe que los políticos actuales son una grasa difícil de eliminar, que este tipo de opiniones les excita mucho más y se descojonan junto a sus acólitos en el despacho, en el bar o paseando a la hora del vermut por Fomento o la Catedral. Al fin, su canción preferida para el verano —y para el resto del año—sigue siendo El chiringuito. En realidad, los chiringuitos, auspiciados tanto por el PP como por el PSOE(IU), y en donde se cobijan los nuevos pícaros que conforman como todos los funcionarios saben, ese nuevo cuerpo de la administración denominado A+A+.

Vaya por delante mi gratitud hacia todos los que me han escrito, pero nada de lo que escribí es demasiado importante. Además,el problema no es de los políticos. Es nuestro. A saber: ¿alguien va a pedir a las empresas que han realizado el informe de marras que devuelvan la pasta?  ¿El contrato cuenta con alguna cláusula para poder exigir la devolución en caso de plagio? Porque, en qué quedamos, ¿el dinero es de todos o es de estos zampabollos que acumulan un hambre histórica?

LabSí, claro, ya sabemos que oveja de muchos, lobos la comen, pero vaya, un acto presentado con toda la liturgia en el mejor salón del mejor hotel de Asturias, con la parafernalia protocolaria, la presencia del Sr. Presidente, de la Sra. Consejera, de algunas otras autoridades y la asistencia de las fuerzas vivas de la cultura así como de los medios de comunicación, se merece por lo menos unas conclusiones a la altura de la pompa. Pero no. El informe de marras, tan blanco y tan pulcro, no pasa de ser una gracieta/performance/actuación empresarial. Porque al final hasta nos hubiésemos conformado con que aquello sólo fuese una pequeña cagarruta o chuminada de la Carlota cuyo sentido fuera animar a la grey política y cultural de la región a repensar el sentido histórico y contemporáneo de la palabra «Cultura» y el futuro del intervencionismo de la administración en el sector. Sin embargo, sólo se trataba de la presentación del úlitmo montaje del Circo Focus & Cía., Variaciones de ayer y hoy: del plagio a la intertextualidad así como del nuevo videojuego basado en el éxito de la serie Asturias: coge el dinero y corre.

Lo grave, finalmente, son dos asuntos. En primer lugar, que nadie hará nada por pedir cuentas, ni de este informe ni de cualquier otro. Los informes son como agujeros negros que de repente engullen toda la materia monetaria que se les ofrezca o pase por allí. Y en segundo lugar, que nos tratan como a pacientes lobotomizados, como a tontos del haba o idiotas chupándonos el dedo. Porque, señores, para hacer lo que están haciendo no hace falta ese informe. El gobierno está para tomar medidas y llevar a cabo la política cultural y no para escudarse en 60 páginas. Siguen demostrando que son unos ignorantes con lo que eso conlleva de desprecio a los ciudadanos. Esto es lo grave. Y lo peor ya se lo pueden imaginar: piensen en informes que atañen a la educación, la sanidad o las infraestructuras. Ya se lo dije al principio. Lo que no es tradición, es plagio; lo que no es ración, es agio; y lo que no es adición, es pago. Y si no hay nada que sumar, a qué están jugando.

Si tienen vacaciones, disfrútenlas, y si no es así escriban un libro, aunque esté en blanco. Qué más da. Aquí lo extraño es no publicar.

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3 pensamientos en “67.000 (y 2).

  1. Las presentaciones de estos señores son siempre pomposas. No escatiman en el asunto monetario, total lo pagamos los demás.
    ¡ Dios mio! que no lo hagan con la Sanidad (que uno tiene que pasar frecuentemente por sus servicios).
    ¡Dios mio! que no la hagan con la enseñanza (que uno tiene nieto y quiero que se eduquen como Dios manda.
    ¡Dios mio!, ¡Dios mio! que no se siga con tanta incultura.
    Javier: Sigue luchando. Un Abrazo.
    A. Rueda

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  2. Totalmente de acuerdo, y digo yo que lo del hambre no sé,no sé…porque no será por los pinchos de tortilla que se comen o no? Zampabollos!

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