2ª ENDIVIA. Jesús del Campo: el adúltero astronauta clandestino.

Juro que sólo le he visto dos veces en mi vida. La última vez que estrechamos nuestras manos fue el viernes 12 de enero de 2007, alrededor de las nueve y cuarto de la noche, después de un recital que ofreció en el Antiguo Instituto de Gijón (Asturias, España). Conste que guardo un recuerdo sustancial de su voz y de su poesía: independiente, clara, diferente a los epígonos de epígonos.

La primera vez que nos vimos fue en la FNAC. Lo recuerdo bien. La editorial Suma de Letras se había puesto en contacto conmigo durante el verano de 2002 y me pidió que presentara, junto a otro escritor, Jesús del Campo, la novela Amor sin decir Amalia de la periodista del diario El Mundo, Elena Pita. Una tarde de octubre, después de una ligera comida regada con caldos reservas de Rioja —todavía recuerdo el olor y el gusto de aquellos tragos—, fuimos la representante de la editorial, la autora y yo hasta la pequeña sala de la FNAC. Allí estaba Jesús del Campo acompañado por un amigo. La presentación no llegó a celebrarse: no había nadie. ¿Les suena?

BlancanievesEnseguida, Jesús me pareció una persona con la que me iría a tomarme unas cañas sin pensármelo ni un segundo: era cáustico y afable, melancólico como un andaluz de costa y cercano como un gijonés cuando su equipo de fútbol gana. Pero si les digo la verdad, no tengo ni idea de cómo se las gasta. Ya digo, sólo dos veces en mi vida. Y así espero que suceda. Porque de este modo continuaré disfrutando de su estilo literario: poderosamente intrincado, no apto para todos los lectores. Me encanta que no todo en el arte tenga que ser mayoritario. No me digan que no es seductora esta endivia: no verle, no conocerle, no saber de él, pero al fin, leerle. ¡Magnífico!

Aquí les dejo con unos versos suyos, pero déjenme recordarles que, si se aburren y no saben qué leer, deberían hincarle el diente a Los diarios clandestinos de Blancanieves (editorial Debate) o, más en corto, a sus colaboraciones en el periódico. Éstas están entre las que más disfruto. Estos versos forman parte de su poema titulado INUTILIDADES:

Estoy en llamas por el músico eléctrico que pateaba las calles de Nueva York y veía el aire espeso de palabras y oh, no, vuelan todas a mi alrededor, dijo, como abejas de miel envenenada

Estoy en llamas por el miércoles de ceniza, estoy en llamas por los bibliotecarios hambrientos, estoy en llamas por los hielos de Saturno y sus adúlteros astronautas clandestinos

Estoy en llamas por los calendarios reversibles

Y los corazones de fieltro amarillo remendados en las espaldas de banqueros y samaritanas y mendigos

Y las estacas húmedas en el viento de febrero

Ya desprovistas de cadenas y reos, ya sin un haz de leña delante

Ya listas, si es posible, para el olvido

Y sus pocas ventajas

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3 pensamientos en “2ª ENDIVIA. Jesús del Campo: el adúltero astronauta clandestino.

  1. Tengo bastante interés en leer algo de la poesía de este autor pero no he encontrado ninguna publicación suya por internet. ¿Sería tan amable de darme algún título para que lo pueda comprar?. Gracias.

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  2. Con permiso, Javier. Me imagino lo mal que se puede sentir un escritor en esa situación. Ahora bien, lo puedo decir porque me sucedió más de una vez: cuando uno es el único asistente, también se pasa fatal. Un saludo

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    • No hace falta pedir permiso. Es cierto, no se pasa bien. Pero un autor ante un sólo asistente tiene la misma obligación que delante de cien. Gracias por participar.

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