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Lobos

Estamos en tiempos de corcho y silencio, de emociones en salazón y vinos gruesos que además nos tragaremos junto a quienes durante años se lo han trincado todo y de todas las maneras posibles hasta llevarse los triglicéridos y los colesteroles al paroxismo de sus jetas. No esperen a los lobos. Los lobos ya estaban entre nosotros. Todo ahora es economía para el campo de batalla de los pobres y azul y verde y de colores en las pantallas de los despachos más altos. Y como en esas vamos a seguir una buena temporada y como, además, todo es déficit y austeridad hoy aquí les dejo algunas líneas para mejor entretenimiento entre las penas que han llegado y los golpes que están por venir.

El sábado 17, a las 19,00, acompañaré al argentino Guillermo Roz en la presentación de su novela Tendríamos que haber venido solos (Alianza Editorial). En 17 palabras: Una noche atroz, en medio de la nada y con la peor compañía ¿puede convertirte en asesino? Un libro bien armado y mejor escrito, con personajes como nosotros, templados en ese territorio bonaerense pobre y campero, de charcos y basuras y repleto de espacios en el que podemos dialogar sobre el amor y la soledad, sobre la vida y la mentira con el joven Norberto y el ingeniero Venturino: el solo porque nadie lo quiere, y el solo porque todos lo querían. No se la pierdan. La presentación será en la FNAC Parque Principado. En Siero, Asturias.

De otro lado, un joven ovetense, Tito Montero (1978) se ha estrenado con 10 corsarios (Bestiaudax editores) ( www.10corsarios.blogspot.com ). Esta obra de piratas contemporáneos en donde la galería de personajes es jugosa y proteica, se precipita por el tobogán de los entresijos de la industria editorial y la creación literaria. Quien quiera conocer de qué va el mundo literario actual, encontrará en esta novela una trama vertiginosa en el que la palabra se pone al servicio de la acción. Rápida, concisa y entretenida: el inspector Sirgo es un Marlowe puesto al día en ese hermoso skyline madrileño. Seguro que a Raymond Chandler le hubiese encantado.

Y para los más exquisitos nada mejor que Vladimir Holan (Praga, 1905-1980), poeta traducido por Clara Janés para aglutinar su obra selecta en La gruta de las palabras (Galaxia Gutemberg, 2010). Les dejo con un poema de uno de sus libros esenciales, Dolor. Por lo demás, sean malos, los lobos carecen de moral.

¿Qué leía?
 
¿Qué leía aquella muchacha del libro en el tranvía?
Por estar fuera del tiempo y la imagen y el nombre,
sólo le quedaba el sentido y éste temblaba tan ardorosamente
que si hubiera tenido que hablar, hubiera injuriado,
y si hubiera tenido que levantar los ojos, hubiera visto
solamente la rebelión y la caída de los ángeles…
 
Quien se ha sumido en la poesía,
ya no puede salir…